La reciente prohibición de bocinas en la Basílica de Guadalupe en Monterrey ha generado un impacto significativo en la comunidad de los gritones de las colchas, quienes utilizan estos altavoces para atraer la atención de los visitantes y promover sus productos. Este cambio ha suscitado diversas reacciones entre los involucrados y los amantes de la cultura local, ya que para muchos, estas voces son parte esencial de la experiencia en la emblemática basílica.
La decisión, tomada por las autoridades del lugar, busca preservar la solemnidad y la tranquilidad del sitio sagrado, reflexionando sobre cómo las tradiciones pueden coexistir con la necesidad de respeto hacia los espacios religiosos. Sin embargo, los gritones, que han mantenido esta labor durante generaciones, argumentan que su actividad es parte de un legado cultural que contribuye a la identidad de Monterrey.
En este contexto, los comerciantes locales expresan su preocupación por la pérdida de ventas y la disminución del interés turístico. La prohibición ha puesto de manifiesto un dilema entre la modernización de la oferta turística y la protección de las costumbres que han caracterizado a la región.
A medida que la discusión avanza, se espera que las autoridades escuchen a la comunidad afectada y busquen un equilibrio que permita la preservación de la cultura local sin comprometer la esencia del lugar sagrado que es la Basílica de Guadalupe.
Algunos proponen alternativas para mantener la tradición de los gritones sin el uso de bocinas, sugiriendo métodos menos intrusivos que respeten el ambiente del lugar. Así, mientras se contemplan las posibilidades, la comunidad de Monterrey sigue debatiendo sobre la identidad cultural y el futuro del comercio dentro de sus tradiciones.
Por Telediario
5 Dec, 2025





